En Macondo…
Una de las cosas que me encanto de Cien Años de Soledad, es que cada vez que lo lei (4 veces) senti que descubri cosas nuevas, cosas que se me habian escapado la vez anterior. Y sin embargo, de las 4 veces que lo lei, una cosa siempre me llamo la atencion : que se puede llegar a Macondo, pero no se puede irse de la ciudad.
Hoy es viernes 16 de abril. Son las 8 y 45 pm. Estoy en un hotel de los “baratos” en las cercanias del aeropuerto de Frankfurt, y acabo de ver que el vuelo que habia logrado obtener (el LH534 Frankfurt-Caracas a las 11:40 am del sabado 17 de abril) ha sido cancelado. La nube de ceniza no se disipo, y Lufthansa decidio prorrogar el cese de actividades. En resumen, no me pude ir el viernes 16 y no me podre ir el sabado 17.
Luego de haber hecho varias llamadas y haber estado mas de 4 horas de espera ante un “we’re sorry, our operators are busy right now. Thank you for your patience” para poder obtener ese boleto finalmente a las 3 am del viernes 16. Luego de haber tomado un tren madruguero desde Paris a Frankfurt (Charles de Gaulle estaba cerrado). Luego de haber pasado mas de 2 horas para confirmar un check-in.
Y con Cero pasajes de tren disponibles, con Cero carros de alquiler en varios kilometros a la redonda y con una Gran nube fastidiosa estorbando la autopista aerea….
….siento que he llegado a Macondo. Ya he presenciado el surrealismo daliano y el realismo magico garciamarquistico en todo su esplendor. Crucemos los dedos y esperemos resolver sin necesidad de pasar por 32 levantamientos.
Aqui les va, en varios capitulos : un naufrago en tierra firme, un Robinson sin viernes, un Buendia que se apellida Martinez, y la aventura para llegar antes de viernes 30 de abril.
saludos…
D
PD : pero tampoco soy tan fatalista ni terco ni bruto : si es por motivos de seguridad yo soy el primero el respaldar la politica de “no volar” …
Madre mía vaya aventura vivistes…
Ése libro es de los pocos que no he podido terminar…
Psycoloca
26 enero 2011 a 1:42 pm
en serio???….y a mi que se me va ese libro como agua entre los dedos…
y si, la aventura fue increible…falta que publique la parte 2, con las fotos y los “tras-bastidores” de mi estadia alemana….
;>
Diego Martinez Martin Hirsel
26 enero 2011 a 1:50 pm